
El servicio de vigilancia aduanera (SVA), una unidad de élite de lucha contra la delincuencia, vive duras restricciones económicas. Eso hace que muchas noches sus barcos queden varados en tierra.
Desde principios de 2009 la crisis también llego a éste cuerpo de élite y las instrucciones fueron reducir gastos. De hecho, han recibido la orden verbal de patrullar menos horas y menos días para ahorrar combustible.
“Somos gente muy preparada. Trabajamos con armas, con radares, con cámaras térmicas y con chalecos antibalas. No con ordenadores ni con una libreta ni un bolígrafo en la mano. Esto es algo ajeno a nuestra preparación”, explica uno de los funcionarios que está harto de dedicarse a asuntos administrativos en noches de parón.