
Las partes de nuestra embarcación deben limpiarse y la hélice es una de ellas, esta debe estar limpia ya que se ve sometida a la oxidación y a las colisiones con objetivos marinos y es una pieza clave para la propulsión de nuestro barco.
Para comenzar a limpiarla debemos eliminar todo resto de órgano vivo, es decir caracoles y otras incrustaciones, ya que reducen el rendimiento de la hélice, al terminar este paso debemos rápidamente limpiarla con una espátula.
Después debemos pasar a quitarle todas las imperfecciones utilizamos el “salfumán”, ácido clorhídrico diluido a un 20% ó 30%, que se comerá literalmente y de forma inmediata todo lo que pudiera quedar.
Al estar seca podemos pintarla, primero con una capa de impregnación para que funcione como soporte de la pintura biocida final, debe dejarse secar durante un día antes de aplicar la pintura de antifouling.
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