
Cuando toca la hora de realizar la maniobra de atraque de nuestra embarcación es vital que las amarras lleguen a destino para poder detener el barco sin que se abalance sobre los que tenemos a nuestros lados o golpear contra el muelle.
La embarcación debe situarse de forma que los tripulantes puedan lanzar los cabos, tarea que puede complicarse si el viento sopla fuerte o el lugar de atraque es dificultoso u escondido.
Los tripulantes deben estar adiestrados en el arte de lanzar las amarras a cierta distancia, para eso se debe afirmar un extremo del cabo en el barco, y sacar la amarra por fuera de los candeleros, sujetándola sobre la mano y se debe separar seis vueltas posteriores para cogerlas con la otra mano.
Se debe lanzar primero estas vueltas abriendo la otra para que tire del resto, fijándose en el viento, ya que puede variar en el lanzamiento, se puede utilizar una guia con barrilete en su extremo en los casos de larga distancia.
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